martes, 13 de septiembre de 2011

de Puentes, Viajes y Supersticiones.

Hoy salgo a Oaxaca por una semana, me voy a mi pueblo a alcanzar a mi madre. Parece ser que mi bisabuela esta muy enferma, y prefiero estar unos días por allá, la otra opción era ir con mi padre y mi hermano al DF pero podré ir a la ciudad después, ya que esté mi madre con ellos. 


Ayer iba a tener clase de clarinete pero cancelaron clases, porque el huracán iba a estar sobre nosotros ese día. Pero ayer fue un día de un sol implacable y harto calor. El huracán parece que le gustó hacerme el día malo, pero no me puedo quejar, prefiero un día frustrado que regresar a la inundaciones del año pasado, esas si son desgracias; pude haber tenido clase hoy, pero mi maestra nos pidió que no tuviéramos clase hoy, martes 13. Tengo la ligera sospecha que mi maestra es algo supersticiosa. Tal vez se resguarda en su casa y espera que la tarde pase sin hacerle daño. ¿comerá cosas sin sal? ¿esconderá todas las escaleras de su casa? 

La vida de los supersticiosos ha de ser muy difícil. Seguro ha de ser tan difícil como la de los hombres que huyen de las mujeres., en una parte profunda de su mente la razón les dice que es estúpido su miedo, pero seguro esa parte esta callada por el instinto.
Si mi maestra fuese mi madre, seguro me pediría no viajar hoy, que tomase un autobús mañana temprano y que me cuidara hoy quedándome en casa también. De hecho, mi madre me pide cuidarme, pero no por alguna superstición, sino por el bello ambiente que ha traído el narcotráfico a esta región de Veracruz y, viendolo asi, para huir de la realidad ayuda mucho el ser supersticioso, pues el que unas fuerzas externas a ti manden el mundo trae consigo la idea de alguna entidad piadosa que guia tu destino. Quisiera ser supersticioso, pero con el miedo a las mujeres tengo.

Espero regresar a contarles como me fue, por lo mientras preparo mi maleta con ropa para el calor, un par de libros (otro par de libros de solfeo, porque hay que estudiar) y toda la musica que puedo. Me encanta viajar solo, no porque odie viajar acompañado o algo así, es sólo que por un momento, al estar sobre una maquina rodante, rodeado de extraños, me doy cuenta de todas las personas que conozco y les recuerdo, y me da por sonreír por saber que en algún momento les veré. En Oaxaca espero poder grabar algunos sonidos de pájaros, estoy intentando componer alguna pieza con sus cantos, porque me gusta escuchar todos los timbres, giros y ritmos que tienen los pájaros. 

Y disculpen la omisión, pero no hablare nada de "El Día de la Independencia". Salvo que no vayan a los festejos en el centro de su ciudad, si están en Veracruz. Si gustan de embriagarse háganlo en sus casas y cuidando no hacer daño a nadie en las calles. Quienes carezcan de patriotismo cuasi místico, como yo, hagan su día normal y disfruten el mundo, que hay muchas cosas que vivir y disfrutar con los sentidos, sin necesidad de héroes, alcohol, patriotismo o supersticiones.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

A título de disculpas:

He estado ocupado con la escuela. La verdad no tanto, fue más una ligera sensación de ausencia de motivos. Más conciso: Estuve de huevas. Pero en ese estado de la mas profunda flojera me encontré con un texto que había escrito hace ya casi 3 años. Lo empecé porque quería hacer un blog, pero como que no se dio. A ver si en esta ocasión tiene un poco mas de éxito.

Me disculparé antes de que el lector se de cuenta de la total falta de calidad y autocrítica en el texto, fue de las primeras cosas que escribí y no es porque mi forma de redactar haya mejorado, pero no estaba muy buena en ese momento.

Lo que me motiva a volverlo a exhibir es la extraña sensación de que estoy viviendo lo que mi personaje, Mateo, vivió en lo poco que escribí. Algo así como una proyección, pero al contrario, del texto a la vida real.

Sin más cosas que agregar (porque siempre fastidian tantas excusas) pongo abajo el inicio de lo que escribí en ese momento. Ojalá, con un poco de contrariedades, lo disfruten:


La noche en el hotel fue particularmente recordable. Entre gemidos, golpes, una cama acartonada y dos disparos en la madrugada, Mateo pasó una noche larga, planeando lo que haría cuando tuviera el mundo a sus pies, cuando su imagen fuera conocida y su trato con la gente fuera algo más interesante que comprar un café o un par de pantalones.
-que hotel esperabas con tan poco dinero la noche- se decía a sí mismo Mateo- no está todo mal, esta terraza llena de escombros es perfecta para descansar y sentirse a gusto en esta mañana con sol- y Mateo se puso a leer un pequeño libro que acostumbraba traer en el bolsillo izquierdo.
Cuando estaba en un capítulo lo suficientemente bien escrito como para que Mateo se perdiera en el momento, salió de uno de los cuartos que si tenían puerta, una mujer que detrás de unos lentes de sol escondía unos ojos llorosos, una buena cantidad de delirante y novelesco pasado y una tristeza momentánea que se iba cuando ella estaba acompañada. Era una mujer con el estilo por las que Mateo deliraba, moría y se enamoraba, pero al estar tan distraído de lo que conscientemente realmente le importa, dejó pasarla y sin siquiera notar su existir mutuo y contrario siguieron viviendolo. Fue cuando Mateo recordó que también sentía hambre, bajó a la recepción y pregunto por un local cercano. Mateo sentía mucha hambre la última semana y no reflexionaba en eso, pues para Mateo el hambre era solo algo muy básico, una barrera para poder vivir. 

El caminar de Mateo era, de toda la vida, particularmente melancólico, listo en todo momento para una de esas fotografías en blanco y negro en alta resolución, o especial para pensar un poco en la desgracia personal. Mateo gustaba de atravesar parques pues le parecían menos infestados de vendedores y eran el paraíso de vagos y drogadictos, primos nocturnos de Mateo. Fue así que Mateo llego al pequeño comedor que le habían mencionado, le agrado su barra ya casi inexistente en las ciudades fast food, y tranquilamente se dejo envolver por el ambiente mas agradable en la mañana de un sábado, de esos pocos que huelen a chocolate y descanso sin aburrimiento, un olor que prometía un buen día lleno.
Mateo pidió una malteada y unos huevos fritos, disfrutando  los ojos sobre la mesera de negro pelo, dueña de una sonrisa encantadora, una voz endulzante, unos labios rojos tan imposibles, eternos, divinos… – ¡¿ ...y su café lo quiere con leche?!- si señorita mía, con leche y poca azúcar, gracias- y Mateo sonrió con una sonrisa estúpida, tan común cuando intentaba disimular su pena al ser descubierto.


sábado, 20 de agosto de 2011

Hoy Conocí A Tu Sonrisa.

Hoy conocí a tu sonrisa.
Después me dijeron tu nombre y te presentaste.
¿Puedes repetirlo? se me ha olvidado cómo te llamas porque he estado intentando ponerle nombre al collar de perlas que tienes por sonrisa. Collar tal vez no. Tal vez una hilera interminable de blancos uniformes soldados del 6to batallón que trata de derribar mi control de la platica y tirarme al suelo, y de rodillas.

Las "Pes" comienzan a tener un peso imposible de pronunciar, como si mi lengua fuese un gran oso borracho que no entiende por qué no puede mover las patas. La garganta se reseca como si hubiesen cerrado la llave de un río dentro de mi y el despistado encargado se ha ido junto a todo mundo dentro del pueblo de mi cuerpo a intentar ver a través de estos miopes ojos las mas de 30 lunas que tienes por sonrisa. Eso explica porque no había ningún Kierkegaard en su escritorio del cerebro para poder responder a tu emocionante pregunta con mas que sólo un vacío, torpe y sorprendido "eh?".

Los dirigentes de la flotilla de escritores en mi cerebro corren asustados hacia sus trabajadores gritándoles y apuntando que su desempeño es deficiente y exigen inmediatamente una respuesta. El mas rápido, pero quizá el no mas inteligente manda la primera señal de vida dentro de mi, apurado, esperando que el que yo diga un largo "eeesteee" le dé el tiempo necesario para permitir que en mi cerebro mis escritores pueden inventar algo mas inteligente.

Mientras la muletilla hace acto de presencia a través de mi voz, mis escritores presionados intentan responder a la sencilla pregunta "¿y tu eres...?" pero esa suspensión que has dejado al final es como la cuerda última de la cual cuelga un asustado, y ahora enamorado, escalador tembloroso. La cuerda del final de tu respuesta, bajo la cual está el abismo de tu desinterés, es mi punto de reflexión sobre quien soy y que demonios hago aquí, entre tantos y frente a ti.

Pero un abusado y refinado editor en mi cabeza, atina en ordenar que solo dé mi nombre, pues es lo único que has pedido. En un posterior reporte y disculpa, el editor le apunta con toda razón al Ego, que es quien manda en el quehacer de mi cerebro, que las funciones de sus trabajadores se vieron disminuidas por la asombrosa maravilla astronómica que paso frente a ellos. Y yo les doy toda la razón porque pensando en el nombre para la maravillosa divinidad de tu sonrisa, olvide que tu pregunta se respondía con algo tan sencillo como "Yo soy Heberto, y estoy encantado de conocerte".

martes, 16 de agosto de 2011

No seamos indulgentes con nuestra realidad.

Hoy salí en el coche a dejar a un amigo a su casa, ya de noche. Antes de integrarme a la avenida, vi a ambos lados del camino para poder pasar y al fondo de la calle, veo una camioneta oscura sin prender sus luces altas, solo con las intermitentes moviéndose con sentido al interior de la colonia. Era una camioneta del ejército con por lo menos 5 soldados en la parte trasera, armados, uniformados y con pasamontañas negros. Detrás de ella venían 5 camionetas mas en la misma dirección.
No seamos indulgentes con nuestra realidad. No iban todos esos soldados al bar, no iban por provisiones al Oxxo, no iban "pasando" para dar la vuelta solamente. Eso se veía en como me voltearon a mirar, tratando de encontrar el difuso rostro del contrario en cualquier par de ojos.

¿Qué esta pasando? ¿Por qué una imagen así es mi realidad? y peor aún, sabiendo que esta realidad se volverá mas peligrosa me pregunto ¿Hasta que punto llegara toda la violencia? 

Es más que obvio que aquí en Veracruz las cosas se pondrán todavía más feas. No puedo decir cuando, pero a lo mejor puedo pensar en cómo y por culpa de quién. O quizá no. Eso es lo que en verdad me da miedo, no saber realmente que esta pasando detrás de todo. Solo sentirme casi indefenso frente a la (bien dicha) Merced de la Suerte (que a la vez, la Suerte no es nada, es mas una divinidad ciega que difícilmente pueda salvar a alguien en este mundo tan profano).

No puedo tomar a la desesperación, al miedo y a la horrible sensación de vértigo que siento frente a mi realidad violenta, como si fuesen prendas de vestir y quitármelas por un rato, en lo que sigo con mi día. No, todo esto me rodea, me sofoca y me entristece, como a un filósofo pez ver manchas borrosas de pescadores sobre la superficie y saber que incluso antes de morir, no podrá conocer el rostro de los sujetos que le harán daño.

No digo que mi situación sea la peor, pero a la vez no necesito escuchar a alguien ya insensible frente a la violencia tratándome de decir que lo que pasa aquí no es nada a comparación de otros lugares. Solo quiero decir que también, como todo humano, siento miedo, desesperación y tristeza, y nada puedo hacer yo para cambiar la razón de mis sentimientos de hoy, mi realidad agresiva, absurda y grotesca donde tengo que estudiar y sobrevivir.

martes, 9 de agosto de 2011

Helados Sonidos Varios


Un mismo punto de partida nos da muchos temas para hablar. Si se toma un pequeño elemento sonoro, por ejemplo, se pueden encontrar diferentes manifestaciones del conocimiento. En el ejemplo de hoy tomemos la melodia de los carritos de los helados.

Situemos a nuestro sujeto-ejemplo en México. En casi cualquier parte de México que sea mayor a una ranchería. Nuestro sujeto (que por razones practicas llamaremos "Hebertito") es todavia un niño y de una forma involuntaria de parte de sus padres, de sus vecinos, del heladero e incluso del señor que le vende los cassettes a los heladeros, esta entrenado cual vil perro de Pavlov para reaccionar a alguna de estas melodias:

 

Y como los cánidos del ruso bigotón, nuestro sujeto empezaba a salivar automaticamente, imaginandose los distintos y variados sabores de los helados, tratando de adivinar las variaciones que traerian esta vez los señores del carrito. Aclarando que en el caso de Hebertito, el "carrito" no era una belleza de la ingenieria extranjera, no era una maquina diseñada para ser un bello templo móvil al placer de lo dulce y colorido. No. El "carrito" era una proletaria Combi. De color gris-yo-era-antes-blanco-pero-la-mugre, con un faro roto y unos vidrios mas sucios que la mente de Berlusconi. Pero nuestro sujeto se imaginaba los sabores de los helados, pero obviamente la reaccion no era provocada ni por la combi, ni por el olor, ni siquiera por ver los helados, pues venian en una hielera. Es obvio que era por la pieza musical. Pero ya no se le puede llamar "pieza musical" a un sonido que mas que una reaccion por los valores propios, nos hace salivar por el recuerdo o el mensaje que contiene. 

El uso especifico y continuo de estas melodías para la venta de helados convierte a la grabacion en un "Objeto Sonoro".


   "Un objeto sonoro es una identidad perceptible auditivamente. Es decir, todo aquello que se oye por el simple hecho de oírse.
Puede estar formada por diversos parámetros: timbre, ritmo, melodía, frecuencia, etc. El concepto de objeto sonoro fue acuñado por Pierre Schaeffer cuando en los cincuentas desarrolló lo que se conoce como música concreta para referirse a toda fuente sonora perceptible y reproducible a través de su grabación y reproducción mecánica analógica o actualmente digital."

Y en el caso de "Hebertito" el objeto sonoro termina siendo un disparador de diferentes reacciones en su memoria que hacen que relacione en su mente las condiciones en que saboreo su ultimo helado con el actual momento donde la misma melodia acompaña el deguste del cremoso postre.

Bueno hasta acá muy bien y mucha dato curioso, pero también tiene un enfoque casi opuesto.

En el caso de mi madre, estas melodias le traen tristes recuerdos. Cuando ella era niña la sucesion de reacciones pasaba igual. Primero escuchaba a la entrada del pueblo las melodias melosas de Bent Fabric (que como todos nosotros, que iba a querer saber el nombre del compositor), despues empezaba a imaginarse el sabor del helado, su consistencia, su olor y sus colores. Pero en la infancia de mi madre, todo hasta ahi quedaba, pues solo podia ver lo dulce y gratificante del helado por el rostro de los demas niños, pues mi madre no podia darse el lujo de comprar un helado teniendo su familia gastos mas necesarios que hacer.

En su caso el Objeto Sonoro es recuerdo y por extension, simbolo de las carencias de su infancia.
Pero esos simbolos, como nos recuerda Kundera, son inalterables aunque la situacion sea diferente.

Mi madre y yo disfrutamos de los helados juntos, pero la melodia hace que nuestra mente trabaje diferentes recuerdos y componga el mismo escenario, con el mismo Objeto Sonoro, de diferente manera.